Manuel Antonio Sic >> Abogado y Notario
Mi vida antes de ingresar a Hogar Mi Casa (1974–1983)
Nací en Aldea Buena Vista, Municipio de Rabinal, departamento de Baja Verapaz el 13 de Junio de 1974, en una familia humilde de agricultores, que por el año 1980, estaba conformada por seis miembros, que incluía a mi padre Francisco Sic Mendoza, mi madre Cruz Sic Mendoza y mis tres hermanas Francisca, Cristina y Hermelinda. Durante esos años el conflicto armado que sufrió nuestro país se intensificó y muchas aldeas como la mía, fueron arrasadas y sus habitantes en su mayoría asesinados por el Ejército de Guatemala, que los acusaban de colaborar con la guerrilla guatemalteca. A raíz de ello huimos de nuestra aldea y nos refugiamos en la cabecera municipal. Para ese entonces mi padre, don Francisco Sic Mendoza se había unido a la guerrilla guatemalteca, y nunca lo volvimos a ver. Nos quedamos huérfanos con mi madre y anduvimos posando de casa en casa con amigos. Durante esos años los sacerdotes y las hermanas religiosas jugaron un papel importante en las comunidades ayudando a la gente humilde que hui por el conflicto armado. Es así como en 1981 mi madre fue auxiliada por las monjas, pero en especial por la hermana religiosa Sor Gregoria, (único nombre que recuerdo y ya fallecida) y quien le dio trabajo en el convento de monjas de Rabinal. Para 1983 me encontraba refugiado con la señora Catalina (único nombre que recuerdo y ya fallecida) quien trabajaba el barro de Rabinal y se dedicaba a producir todo tipo de ollas, adornos, de barro que distribuía en otros departamentos. En ese año, Sor Gregoria le dijo a mi madre que iba a traer a varios niños a la ciudad capital para que estudiaran. Convenció a mi madre para que nos enviaran junto con mi hermana Cristina.
Nosotros somos los dos intermedios. Mi hermana Francisca la mayor y Hermelinda la menor, se quedaron con mi madre. Fue así como el 13 de octubre de 1983 llegué a Hogar Mi Casa, con tan solo nueve años. Sin haber cursado ningún año de estudio. Me comunicaba únicamente en mi idioma materno el Achi y medio entendía y hablaba el idioma español. Cuenta mi madre que desde que la hermana Sor Gregoria me incluyó en la lista para venir a estudiar a Guatemala, me emocioné tanto que espere con mucha alegría el día del viaje y cuando llego ese día fui el primero en montarme en el microbus y por más que mi madre me quiso convencer para quedarme no me baje y fue así que durante los próximos seis años de mi vida, más o menos no supe nada de ella ni de mi familia. Actualmente me relaciono con mi madre y mis hermanas.
Mi estancia durante trece años en Hogar Mi Casa (1983 – 1995), tiempo en que Tío Juan, me educó y preparó para ser una persona de éxito
Estuve en Hogar Mi Casa por espacio de trece años y algunos meses. Tiempo en que estudié, y me preparé con las enseñanzas que Tío Juan me inculcó. Me adapté totalmente a la vida en el Hogar Mi Casa, que aproveché cada momento y todo lo que la institución me brindaba. Puedo afirmar que después de estar sin nada, sin comer muchas veces, llegar a Hogar Mi Casa para mí fue como llegar al paraíso, ya no me hizo falta comida, abrigo, estudio, diversión, y todo lo que un niño de nueve años necesitaba. Tener una piscina a tu disposición, tener una cancha de futbol para jugar, tener muchos juguetes, bicicletas, patines, patinetas, un gimnasio, una biblioteca con muchos libros y muchos amigos de tu edad para jugar podría decir que estaba en el paraíso.
Así que aproveché la oportunidad, estudié, aprendí todas las enseñanzas que Tío Juan nos inculcaba. Recuerdo muy bien que cuando me encontraba en Tercero Básico, allí por el año 1989, una de las lecciones de vida que de Tío Juan aprendí fue esta: “Recuerdo yo que le dije que habían roto un vidrio con alguna pelota o algo así de la oficina y cuando le dije eso me respondió. Ok, y ya cotizo cuánto cuesta el vidrio, para darle el dinero y comprarlo. Yo le dije no solo le estoy informando. Y volvió a decirme: Yo no quiero saber únicamente del problema, yo quiero también saber cuál es la solución que usted tiene a ese problema, así que no me traiga solo el problema sino que también la solución, yo necesito gente que resuelva no solo que encuentre problemas y no los arregle.” Definitivamente esta lección me marco.
Otras de las enseñanzas que aprendí de Tío Juan es valor de lo que se tiene y no se debe desperdiciar nada. Y así Tío Juan tenia siempre una lección para los jóvenes porque con cada asunto el siempre queríamos que aprendiéramos, llegó al extremo de decirme en una oportunidad que yo no estaba preparado mentalmente para ingresar a bachillerato, no porque estuviera mal de la cabeza o porque no supiera, sino porque con mis actitudes no demostraba madurez y sin la madurez no podría afrontar muchas cosas de mi vida. Pasó el tiempo y así fue como en 1992 me gradué de Bachiller en Colegio Suger Montano. Tío Juan siempre quiso lo mejor para cada joven y yo no era la excepción, resulta que él deseaba que yo ingresara a la Universidad Francisco Marroquín o la Universidad Rafael Landívar, así que me envió a sostener los exámenes de admisión y pues claro los aprobé y siempre me preguntaba cuando me inscribía en alguna de ellas. Como yo ya era mayor de edad, yo personalmente tenía que hacerlo y recuerdo que yo siempre quise ser San Carlista y me fui a matricular en la Universidad de san Carlos, en vez de la Marroquín o Landívar y Tío Juan se molestó mucho conmigo, pues él consideraba que me sería más difícil graduarme de esta universidad. Pero le demostré que estaba equivocado y tal vez a él se le olvido que me había preparado muy bien y que había aprendido mucho con sus enseñanzas que alcancé mi meta y me gradué de Abogado y Notario de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Mi vida después de haber estado en Hogar Mi Casa
A finales de 1995 decidí retirarme de Hogar Mi Casa, ya en mi tercer año en la Facultad de derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala. En 1998 ingreso a laborar en el Organismo Judicial en varios juzgados penales, como oficial y secretario, y estuve por espacio de diez años, antes de retirarme. Como siempre aprendí a buscar y aceptar los retos que la vida me daba, me retiré del Organismo Judicial y como Abogado instalé mi oficina profesional en 2008, la cual conservo hasta la presente fecha. Como nos enseñó Tío Juan, siempre debemos hacer las cosas bien y por sobre todo que nos guste y lo hagamos con pasión y con mucho profesionalismo y responsabilidad. Pues es así como me convertí en asesor Jurídico del Partido Político Movimiento Político Winaq liderado por la Premio Nobel de la Paz, Doctora Rigoberta Menchu Tum y el diputado Amílcar de Jesús Pop Ac. Y de 2012 a 2016 laboré como Asesor Jurídico en el Congreso de la República, asignado a la Bancada Winaq. Creo firmemente que las enseñanzas de Tío Juan en el Hogar Mi Casa, me forjaron a ser lo que ahora soy, que cada proyecto en mi vida profesional o familiar que emprendo lo hago con la seguridad que lo lograré.
mi juventud, en 1992 conocí a Aura del Carmen Canil Grave, hermana de mi gran amigo Tomas Vinicio, quien también se encontraba en el Hogar Mi Casa. Años después decidí abandonar Hogar Mi Casa para irme a hacer vida con Aura, quien actualmente es mi esposa y también Abogada y Notaria y se desempeña como Juez. Formamos una familia y las enseñanzas y aprendizajes de Hogar Mi Casa, inculcadas por Tío Juan en mi persona me hicieron un buen hombre, un buen esposo y sobre todo un buen padre de familia, ya que actualmente mi familia se conforma de cinco miembros. Tengo a mi esposa, a mis hijos Gemelos José Manuel y Luis Antonio, ambos gemelos de 21 años y cursan su último año en Ingeniería en Sistemas en la Universidad Rafael Landívar, campus central. También mi hija Alejandra Mercedes de 15 años, quien actualmente cursa el noveno grado o tercero básico en el Colegio Capoulliez.
Todo lo que soy y logrado en mi vida, tanto a nivel personal como profesional y familiar me lo inculco tío Juan en el Hogar Mi Casa, y es por ello que agradezco de todo corazón que el destino me haya enviado a Hogar Mi Casa
Lo que no tuve en el seno de mi familia lo tuve en Hogar Mi Casa y Tío Juan fue el padre que perdí y me guio desde el año 1983. Como hombre, padre, esposo y profesional me siento satisfecho y puedo afirmar que gracias a la gran labor que ha realizado Tío Juan en Hogar Mi Casa, muchos jóvenes de escasos recursos, hemos alcanzado nuestros sueños y hemos cambiado nuestro futuro y la vida de nuestras familias, como en mi caso que cada día me esfuerzo por dejarles un mejor futuro a mis hijos.



